Imagen tomada de Pixabay
Sentados en la barra de aquel bar
esculpiendo en el aire siluetas
que subían al cielo cenicientas
agarrados a la copa de coñac.
Aquel tiempo lo recuerdo con agrado
esperando encontrarnos y fumar
los cigarros con descaro
sonriendo hablando sin parar.
Te recuerdo con tus labios encarnados,
con aliento de la brisa de la mar,
recitando paladares encontrados,
esperando poesía declamar.
Yo te quise cada viernes,
cada sábado despertaba al esperar
que el domingo se alargara
la velada que ya nunca volverá.
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