Fotografía: Arturo Villarrubia
Rasga tu vista el aire
segando las razones no esgrimidas
con cristales opacos en tus ojos.
Las miradas con gesto tan adusto
Rasga tu vista el aire
segando las razones no esgrimidas
con cristales opacos en tus ojos.
Las miradas con gesto tan adusto
cortan el hielo con solo mover las pestañas;
devoras en silencios el ser y la nada.
Quieto el reloj las horas quedan huérfanas.
devoras en silencios el ser y la nada.
Cerrado con pestillo canda el tiempo
finada arena, mi verbo medroso
escapa no queriendo ser dallado
por afilada y combada guadaña.
El frio mutismo mi hálito cercena,
igual que borra el poeta sus versos
y rimas que rizaban voluptuosas.
Quieto el reloj las horas quedan huérfanas.
So la atalaya vigilando el valle,
mi eco sordo sació en los manantiales
el gemido trozado por los cráteres.
Tu frente altiva, igual que la alta torre,
siembra estériles dunas de desierto
con la música muda del silencio.
Callas impertérrita.
Mojas salitre al estío que quema,
de tus volcanes agostas laderas
con las palabras huecas sin hondura.
Brolló de tan vacío fontanal
la aceda espuma de la Venus muda.
Octubre 2014-Octubre 2024