19 mayo 2011

BIN LADEN: NECROLOGICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA



No es fácil ponerse a hacer el obituario de uno de los más de cincuenta hijos de uno de los más ricos empresarios de Arabia Saudí. Si alguien no se ha dado cuenta estamos hablando de Osama Bin (o en paranoico, Ben) Laden.

Este sujeto que jugaba al escondite durante más de una década se responsabilizó de unos cuantos atentados, uno de los más sonados fue el derribo (¡machaca Arteche!) de las torres gemelas de Nueva York, una ciudad de los Estados Unidos de América famosa por albergar un regalo que los franceses hicieron a la nación de las oportunidades: la Estatua de la Libertad (en la película “El Planeta de los Simios”, protagonizada por Charlton Heston, aparecía dicho monumento enterrado en la arena). Pero no nos pongamos melancólicos y volvamos al objeto y sujeto de esta necrológica de una muerte anunciada. Osama Ben Laden (como gustaba pronunciar a nuestro Tea Party español, único, grande e indivisible) tuvo una vida muy interesante, hagamos pues memoria de la biografía, con sus luces y sus sombras, de este santo varón. Osama era un saudí rico perteneciente a la clase pudiente del país del golfo pérsico que alberga más pozos petrolíferos que acné en el rostro de un adolescente. Osama tuvo la formación elitista que se le supone a un joven de su condición social, estudió Ingeniería y Administración de Empresas, hablaba inglés e incluso se le vio en Marbella, Oxford y Suecia. También recibió formación por parte de la Agencia de Inteligencia más famosa del mundo, la CIA, donde aprendió entre otras materias curriculares cómo mover dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales; a preparar explosivos; a utilizar códigos cifrados para comunicarse, y a ocultarse.

Reclutado por la CIA en Afganistán contribuyó, arma en mano, a la expulsión de los herejes soviéticos y a la instauración posterior del Régimen Medieval que instauró el burka como complemento en la vestimenta de la mujer afgana. Durante esa época Osama traficó con opio para financiar a los rebeldes afganos contra el Imperio del Mal que no era otro que la Unión Soviética, patria de Stalin y de Putin.

A raíz de la presencia norteamericana en Arabia Saudí en la primera guerra del Golfo, Osama fundó Al-Qaeda (en román paladín, La Base) y ahí empezó un periplo de atentados que tuvieron la guinda en el secuestro de unos cuantos aviones comerciales que estrellaron en suelo yanqui en 2001, uno se incrustó en el mismo Pentágono, otro aterrizó al revés en Pennsylvania y otros se empotraron contra las Torres Gemelas. Aquel fatídico día un perplejo George Bush, entonces Presidente de los EEUU, recibió la noticia sentado. Horas después parte de la familia de Osama Ben Laden salió de suelo norteamericano en un avión fletado por el gobierno estadounidense entre estrictas medidas de seguridad, alevosía y nocturnidad: ese avión sí llego a su destino previsto.

Osama se convirtió en el icono del buen musulmán para unos y en la imagen de Satanás para otros, la Administración Bush ofreció 50.000.000 dolares por su captura y Ben Laden comenzó su ascenso en el Hit Parade de los hombres y mujeres más buscados, por delante de la Claudia Schiffer y George Clooney.

Pero a los amantes de la verdad y de las conspiraciones no se les escapa que el FBI no considera a Ben Laden autor de aquellos atentados, textualmente: La razón de por qué el 11/9 no es mencionado en la página de Osama Bin Laden como más buscado es porque el FBI no tiene evidencia convincente de su conexión con el 11 de septiembre, según afirmó Rex Tomb, jefe de Publicidad Investigadora del FBI.

El sueño de Ben Laden era expulsar a los EEUU de suelo árabe, derrocar los regímenes musulmanes moderados e instaurar el Califato. Acusaba a los EEUU, entre otras lindezas, de fornicación, homosexualidad, drogadicción, ludopatia y usura (¿les suena la cantinela?). Osama dejó tras de sí multitud de secuestros, asesinatos, fatwas y portadas en los periódicos de todo el mundo. Ponía en el mismo a saco a chiis, yanquis y judíos, como buen sunita wanabbi; murió y resucitó más que el mismísimo Jesucristo (si alguien tira de hemeroteca podrá comprobarlo); adiestró a miles de fieles en la Guerra Santa y supongo que algún paranoico nos dirá que tenía relación con ETA, Rubalcaba y la Chacón con el objeto de destruir a España y partir la Península en dos: Euskadi y el Califato.

Murió a manos de tropas de élite norteamericanas en suelo paquistaní (aquí Hollywood tendría filón para la quinta entrega de Rambo), su foto de cuerpo presente salió en la portada de los periódicos (luego resultó ser falsa), lo lanzaron al mar desde un portaaviones (pezqueñines, no gracias) y vuelta a empezar.

Vaya desde aquí mi más sinsentido pésame por este corredor de fondo, creyente y ejecutor. Merecía un descanso.

13 abril 2011

HOUSTON TENEMOS UN POEMA (PELIS, MUSICA, LOVE OF LESBIAN Y ELLEN PAGE)

Suena de fondo Love of Lesbian (todos los versos de Heroes con las faltas de un chaval), intento en vano recordar las dos iniciales que escribimos con compás, y me pongo gabinetísimo sin patillas, sin tupé ni chulería que pasear en este estéril intento por divagar a conciencia, pues no hay nada que esperar porque ha pasado ya el último tranvía..

Y así, sin fumarlo ni beberlo, escucho los acordes de una guitarra triste y al sempiterno Beck cantando, en su versión acústica, Ramona (sí, esa canción entre melancólica y romántica de Scott Pilgrim Contra el Mundo).

Mis oídos ahora se deleitan con esa entrada rítmica y bestial de una de esas mitológicas canciones de Devo: Gut Feeling/Slap your Mummy, y de vuelta a la realidad nace el deseo de un largo abrazo (Décima Víctima dixit) y me desespero por encontrar la banda sonora de King Arthur compuesta por Hans Zimmer a quien también podemos ver en los créditos de Inception (aquí la tradujeron como Origen).

¡No me lo puedo creer! El pesado de Bunbury cantando a dúo un tema de Zoe: Nada. Eso digo yo, nada, cero, no hay nada que pueda perder, que no pueda ser..., hasta que llegan sin avisar los Ramones con su Judy is a punk, o yeah!

Y es que en este viaje indecoroso, algo dada y atemporal, de pronto, como por arte de birlibirloque las cosas se calman con el adagio eléctrico y ecléctico de 28 Días Después que también podemos escuchar en Kick-Ass mientras Carlos baila tan delgado siempre atento a su mirada...: hace más de diez años de este ahora sin edad que Family se apagaba con una suave reiteración. Pero como tengo el don de la ubicuidad me traslado y con los incombustibles Aviador Dro me transformo en un ser iridiscente, antimateria en el centro de mi mente.

Creo que me estoy perdiendo (por no decir que estoy ya echado a perder) por Smallville, somebody save me. Bueno también confieso y me acuso entre llantos y lamentos que la Saga Moonlight me ha atrapado bajo de defensas: Will they stop when they see us again? I can’t stop now I know who I am; me ha cegado el Eclipse, lo admito. Pero dejémonos de flaquezas y otras perversiones porque empieza a sonar el british pop de los gamberillos Blur, Sociability It's hard enough for me, Take me away form this big bad world And agree to marry me. So we can start all over again, ...que les voy a decir a ustedes: Coffe and TV.

Y así xino-xano (en el idioma de Cervantes viene a ser algo así como poco a poco) me encuentro escuchando una canción algo extraña de los antitéticos Rolling Stone versoneada por el barítono Andrew Eldritch o por su alter-ego si lo prefieren que es Sisters of Mercy (así sí puedo escuchar los temas de ese asilo ambulante capitaneado por ese engendro bocazas llamado Mick Jagger): It's just a kiss away. Kiss away, kiss away.

Salto al vacío con Fischerspooner con su Never Win y de tal guisa enfundado en el traje de perdedor me encuentro de bruces con una delicia para los sentidos en forma de Ellen Page (otro día hablaré de esta canadiense bajita y concienciada de la que estoy ¿enamorado?, sorry) abrazada a Jason Bateman en un corto baile en esa maravillosa película llamada Juno sonando de fondo All The Young Dudes del camaleónico David Bowie versoneada por Mott the Hoople.

Creo que esta película tiene que acabar y aunque sea jueves no puedo abstraerme de A Night Like This de los incurables The Cure: Say hello on a day like today. Say it everytime you move. Tampoco quisiera terminar sin mencionar la electrónica ecléctica y sutil de un conjunto italiano que se hace llamar Kirlian Camera: Sadly every night I pour wine in the silver glass you loved.

Y como lo mio no tiene remedio me congratulo, sin que sirva de precedente, con la dichosa humanidad escuchando a los Sonic Youth versoneando entre susurros, agárrate que vienen curvas, a los mismísimos The Carpenters: Long ago and oh so far away I fell in love with you before the second show...Baby, baby, baby, baby, oh, baby, I love you I really do. Y si no lo saben he vuelto a Juno y a Ellen Page (Ariadne en Origen, ejem, ejem), y allí donde solíamos gritar.

Pero siempre para el final dejamos lo mejor, un postre que es una delicia cara, una explosión de sabores ( o sin sabores, que para gustos colores): una hermosa canción que cantaba pañuelo en mano, sudoroso, el gran Neil Amstrong: si alguien se molesta a ver los créditos de The Jacket podrá escucharla de boca del sangrante otrora Iggy Pop; me refiero si no lo adivinan a We Have All The Time In The World: Every step of the way will find us with the cares of the world far behind us...

Concluyendo: Houston Tenemos un Poema.