Acabo de despertar un día más
lejos de pozos sin fondo,
acaban de estallar una multitud de matices
que no se esconden,
que obsequian primaveras.
Se ha cerrado el negro libro con páginas en blanco,
sin portada y falto de argumento,
lejos de canes sordos
lamiendo heridas con hambre vieja y deforme.
Despierta la sonrisa en las copas de los árboles,
en la roca el agua del manantial
busca el estero.
Vislumbra el caminante el azul al albor,
aparece la memoria sin rencores,
sin presagio del viciado solipsismo.