Fotografía de Constant Yearning https://unsplash.com/es/s/fotos/pared-verde
Andaba contigo a tu vera
en un muro de selva,
por jaspeados sotos, separados.
De mi lado dormían plataneros desnudos,
de tu lado cantaban con sus trinos los merlos.
Arriba las estrellas brillaban con la luna,
la luna lunera cascabelera.
Andaba con mis pasos, andabas con los tuyos.
Hacia lo alto del cielo
se erguían creciendo los verdes arbustos.
A la verita tuya, a la verita mía,
parlamentábamos amorachados
y el cielo cocinaba la lluvia lisonjera.
Cándida nos miró la luna llena,
la luna lunera cascabelera.
Se acompañaban nuestros pasos
con la voz inocente
de nuestra limpia y nítida niñez
que, por un momento, volvió,
volvió por un instante.
Por un instante cierto
sus manillas paró el reloj.
Diciéndome adiós en el puente pintaste sonrisas
al verte con tus brazos levantados.
Así, también, te dije adiós.
Éramos unos niños saliendo del colegio,
eramos los cuerpos con alma,
eramos dos que acompañándose se dijeron adiós
con el resplandor de la luna,
de la luna lunera cascabelera.