Ni el deseo
ni el amor
deshicieron
el granito
en la garganta.
Sin verbo,
sin besos,
sin sabernos,
nos olvidamos
sin más
sin menos
el uno
del otro.
Nos
ignoramos
mutuamente,
civilizados,
sin conocimiento,
sin causa,
sin efecto,
sin nada,
olvidando
nuestros nombres
plegamos la vela
del olvido.
Ignorante
sin peso en
la mochila
callo,
me trago
el silencio
y las palabras
que ya
no quiero
darte.
Lo cortés,
empero,
no quita
lo valiente.
Queridísima, nada es más sutil
que el hiriente puñal de tus pestañas.
Julio 2014-Noviembre 2024