photo credit: La Atlántida via photopin (license)
Navega la leyenda de Solón
en un ignoto mar adonde nunca,
nunca arribó la luz de nuestros ojos.
Un sumergido océano en memoria
olvidada por hombres,
labrada y cincelada en cada leyenda o mito.
No se ubica el lugar
donde los restos hallar de vidas antiguas.
Hundido paradigma del origen
inconsciente común que está escondido.
Deambulan recuerdos del ayer,
de originales sabios,
igual que ensoñaciones
dentro de un sueño eterno.
Un hogar, un abismo, de incontable riqueza.
En el aquí y el ahora,
en el ayer y el porvenir, se abreza
nuestra memoria en hallarla con impaciencia.
Atlántida, patria y heredad
escondida a la vista
de nosotros mortales.
Ardua es su busca y estéril,
estéril retorno al eterno femenino.
Navega la leyenda de Solón
en un ignoto mar adonde nunca,
nunca arribó la luz de nuestros ojos.
Un sumergido océano en memoria
olvidada por hombres,
labrada y cincelada en cada leyenda o mito.
No se ubica el lugar
donde los restos hallar de vidas antiguas.
Hundido paradigma del origen
inconsciente común que está escondido.
Deambulan recuerdos del ayer,
de originales sabios,
igual que ensoñaciones
dentro de un sueño eterno.
Un hogar, un abismo, de incontable riqueza.
En el aquí y el ahora,
en el ayer y el porvenir, se abreza
nuestra memoria en hallarla con impaciencia.
Atlántida, patria y heredad
escondida a la vista
de nosotros mortales.
Ardua es su busca y estéril,
estéril retorno al eterno femenino.