Los amantes de la mano
caminan tan cogidos sin alejarse,
van sorteando baches
apretando fuerte los nudillos,
pisan firmes veredas,
se besan suave
sorteando las orillas,
zafan juntos las nubes del tierral,
se acompañan en acto de entregarse.
Son un noble lazo,
ellos anudan despacio su hatillos.
Cálido enlazan su abrazo
ajenos a todo enojo,
juntan las miradas en sus pechos,
sueñan dormir tan ansiada miel.
Son gatillos sus lenguas,
balas son sus besos.
Lento elijen arder
y no apagar la llama ardiente,
ceniza, vivo rescoldo, caricia
ungida en saliva fértil.
Entre rosales y lirios blancos
el boldo llora triste, acedamente,
sublime santo el amor oleado
de eterno escoldo.
Mayo 2015-Octubre 2024