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04 mayo 2017

Lo soportable







Soportable es la pesadez 

del ser.

 

Las horas no son eternas,

dejarán de visitarme las mañanas,

llegará ese día con la noche

que cierre mis ojos.

 

Es soportable, sí, que ese día

me iré sin despedirme,

sin molestar con mis prisas,

sin la espera.

 

Es soportable

olvidar y dejar atrás

anécdotas que perdieron sentido.

 

Es soportable ver apagarse

la belleza que fui.

Y aun así,

irme

sin despedirme.





31 julio 2015

El barro en los pies

photo credit: mitos via photopin (license)


(Poema inspirado en Pies en el Barro de Juan Cabezuelo)




Polvo somos buscado, 
nos convertimos en polvo,
en polvo descubierto 
antes que nazca y en cualquier portal 
barro obtenido, polvo 
en cualquier recodo enamorado,
en cualquier barra, 
en cualquier cita.

Somos cenizas 
sobre cenizas, 
como el Mayor Tom 
de vuelta de la ciénaga 
de la heroína 
quien alucina en su propio fango.

Nos moldeamos en arcilla 
para acabar siendo 
comida para gusanos 
o reliquia en el nicho.

Polvazo, polvareda, 
polvo menudo de talco perfuma
las heces que dejamos tirando la cadena.

Expiamos la culpa, 
se atraganta el último trago.

Somos barro que se reencarna 
en polvo de estrellas,
en el arrobamiento perpetuo
enajenados estamos de barro 
de la cabeza a los pies
provocando cataclismos, 
poniendo nuestro retrato
bocabajo quemados 
en dulce vino ensimismado,
tirando cubos de heces 
desde nuestra torre de marfil
a los viandantes.
 
Somos Segismundo 
creando estercoleros
de karma que embadurna 
las calles cerrando el círculo.

Somos Onán 
llenos de légamo 
eyaculando los gritos
y nos tragamos la ciénaga de los silencios 
masturbados y sin flema.

Nos gusta complacernos 
pisando charcos,
pisando pies, 
dejando huellas de deyección
y mascando el tabaco de las buenas acciones.

Somos peores que canes,
ellos dejan meadas y se marchan.

Plantamos el rosal con hez hedionda, 
sacudimos el barro en nuestros pies.



                Julio 2015-Octubre 2024








29 mayo 2014

La antesala de la locura

Josef Forster: Airwalker, 1916



El loco sonríe,

se acomoda en un rincón.

 

El taimado se esconde

del mundo.

 

El valiente se alienta

presto a la batalla.

 

¿Es excusa la vesania

para morir de una emesis

que no acaba?

 

¿O es una renuncia

al hecho de haber nacido?

 

En la antesala 

de la locura

algunos vuelan

por el aire

queriendo liberarse 

del peso de su náusea.





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