Igual que las palabras
hay distancias que hablan,
sin que las vocales
crucen el tiempo,
sin que los espacios
encierren consonantes llenas.
Las palabras que
nos ponen el espejo,
sin más,
un reflejo:
esa dura distancia
que nunca se acorta.
Atardecer, canícula, abandono. La sombra, el hombro. Los párpados añoran el otoño. Rozan los dedos el contorno. Hay caballitos de mar. Poema...