Cada vez que te insistía
clamaba tan cruel silencio
y mi alma por ti moría.
cada vez que te insistía.
Lo mucho que yo quería
y tanto te reverencio,
cada vez que te insistía
clamaba tan cruel silencio.
Una palmera abre sus brazos, quieta protege a sus hijas. Una farola apagada, un silencio amortiguado por los pájaros, un mediodía que no se ...