Cada vez que te insistía
clamaba tan cruel silencio
y mi alma por ti moría.
cada vez que te insistía.
Lo mucho que yo quería
y tanto te reverencio,
cada vez que te insistía
clamaba tan cruel silencio.
Un adiós sin despedida. Sin pañuelo . Un hasta nunca sin volver la vista. Un paso a otra parte. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010...