A conciencia prepara el caminante
lo imperioso que le lleve adelante.
Nada atrás dejará sin olvidar,
nunca a nadie de menos irá echando.
El Cielo, senda de lento trayecto,
a cualquiera en ese largo proyecto
le obsequiará ameritado gozar.
Atardecer, canícula, abandono. La sombra, el hombro. Los párpados añoran el otoño. Rozan los dedos el contorno. Hay caballitos de mar. Poema...