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09 junio 2025

Un verano


Fotografía: Nuria Vivancos 




En el salón,
la fotografía del minero
preside la pared.

Blanco y negro.

Su mirada
sobre la mesa llena.

Nos alojamos
en la antigua hostería:
mis hermanas,
mis sobrinos.

Las Pedreras nos reciben.

Ya no somos
los niños de entonces.

Algunos nombres
faltan en la mesa.

El minero sigue ahí.

Nos mira.

 

 

 

04 septiembre 2024

La Veleta


Fotografía: Nuria Vivancos



Grabada en mi memoria la faz de la montaña,
de lejos ya avistaba destino tan ansiado.

Niñez que ya escondía recuerdo tan guardado
que acaba con la huida que nunca se restaña.

Mi recuerdo anhelaba el reencuentro soñado.
En lo alto divisaba verdad que desengaña.

Buscaba a ti abrazarme, querida compañía,
y nunca dejaría de ser lo que querría.


12 agosto 2024

Recuerdos (Las Crisolejas)






Anclado el limonero en fértil tierra,
donde se va acabando el horizonte,
camina la tortuga por el monte;
las Crisolejas miran a la Sierra.

De aromáticos grises de las rocas
alienta el céfiro el hondo sentido.
De ese vergel, oasis tan florido,
las dichas del frutal no fueron pocas.

La Majada regala cortesías,
nada iguala la cosa más querida:
tardecer de color y contraluces.

Inocencias con sueños y alegrías,
tristezas regalándonos la vida.
¡Qué bonitos los días y sus luces!



16 marzo 2015

Padre. El tuyo y el mío.




photo credit: Día del padre via photopin (license)


                                        


                                       A mi padre Paco Vivancos            


                                
                                    Muchas gracias, Jonh Madison







Me ha dicho que está colgando las sandalias,
que el tiempo no perdona.

Vacía estanterías, regala sonrisas
a los ajados libros.


Me ha dicho 
que, mientras estemos aquí,
cuenta conmigo por si algo preciso
y que no calle lo que me grita por dentro
como un cruel rugido.

Me ha tendido 
y cubierto con palabras tranquilas,
mientras, entre mis dedos, se esfumaba 
el humo imperfecto de un cigarrillo.


Me ha abierto 
las puertas de su cielo,
ese que ni él entiende,
en el que cuidaba esmerado
y daba de comer a sus nidos cada día,
sin importarle el frío enquistado en sus dedos.

Me ha ungido 
con la sangre que une en la distancia,
bajando desde el azul del firmamento,
pendiendo el vínculo de un hilo, 
de sus temores, pensamientos, 
de los dolores y los regocijos.

Hoy hubiera 
ido a dejar lágrimas,
si lo hubieras pedido, polvo de estrellas,
a ese ángel que dejó, en tus palabras,
y en las mías,
el legado que rige tu destino y el mío.





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