Una palmera
abre sus brazos,
quieta
protege a sus hijas.
Una farola apagada,
un silencio
amortiguado por los pájaros,
un mediodía que no se acaba.
Mi hermana cocina.
Yo escucho.
Un sonido tras la puerta. Pasos que arrastran los pies. Voces en la cocina. Acepta la ceniza el cenicero. Soplo la pavesa. Mis dedos tunden...
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