Estatua de Livia. Museo del Louvre. Wikimedia Commons
Un ojo de agua
se desliza
bajo mis pupilas.
Miro tu ausencia.
En el pecho
aún arde
donde apoyabas la frente.
Tu sonrisa.
El tacto.
Rescoldos
que no se apagan.
Cruzo tu nombre
y regreso.
Un ojo de agua
se desliza
bajo mis pupilas.
Miro tu ausencia.
En el pecho
aún arde
donde apoyabas la frente.
Tu sonrisa.
El tacto.
Rescoldos
que no se apagan.
Cruzo tu nombre
y regreso.
Un adiós sin despedida. Sin pañuelo . Un hasta nunca sin volver la vista. Un paso a otra parte. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010...