Te dejaste la luz encendida
al marcharte.
Nada habita la cocina.
Solo
una silla.
Apago la luz
en silencio.
Una taza,
un cigarro,
una letra.
Me siento
a la luz
de la vela.
Tu mano
se ofrece,
la tomo.
Llueve.
Se mojan
los cristales.
La noche me empuja
a la pendiente.
Me sumerjo
en la espesura.
Una luz
me despierta.
Tu nombre
en la garganta.
Un ojo de agua
se desliza
bajo mis pupilas.
Miro tu ausencia.
En el pecho
aún arde
donde apoyabas la frente.
Tu sonrisa.
El tacto.
Rescoldos
que no se apagan.
Cruzo tu nombre
y regreso.
Se apaga . Algo flota. Murmuran. Quedan los restos. Se corre el velo. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-2026. Todos los derechos ...