Foto de Vlad ION en Unsplash
Mis columbres vislumbran a lo lejos
melodía que dulce te convoya;
suavidad por el alma que destilas
y me enseña la voz por ti entonada.
Se revuelve la noche en el albor
con sombras que bailan cadenciosas.
Tu palabra me arrastra por la luz
al secreto que guardas y ocultas.
Es aquí que convengo lo real,
distingo lo onírico del sueño
con que duermo los días que, ingenioso,
me encamino a buscar tu compañía.
Es paradójico que busque
alejarme de ti con la distancia
y hallar la verdad que determina
el perdón que pediste y me condena.
Es a ti que me alejaste
por andar muros sin permiso
de la selva que crece separando
los caminos dictados por el tiempo.
Es a ti que obediente me conduzco,
con las letras que escribo,
desviando de mi vista tus columbres,
confesando lo mucho que te añoro.

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