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Alauda

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08 agosto 2024

Atlántida


photo credit: La Atlántida via photopin (license)



Navega la leyenda de Solón
en un ignoto mar adonde nunca,
nunca arribó la luz de nuestros ojos.

Un sumergido océano en memoria
olvidada por hombres,
labrada y cincelada en cada leyenda o mito.

No se ubica el lugar
donde los restos hallar de vidas antiguas.
Hundido paradigma del origen
inconsciente común que está escondido.

Deambulan recuerdos del ayer,
de originales sabios,
igual que ensoñaciones
dentro de un sueño eterno.

Un hogar, un abismo, de incontable riqueza.
En el aquí y el ahora,
en el ayer y el porvenir, se abreza
nuestra memoria en hallarla con impaciencia.

Atlántida, patria y heredad
escondida a la vista
de nosotros mortales.
Ardua es su busca y estéril,
estéril retorno al eterno femenino.
 
 
 

17 junio 2024

La ceguera que se impone



Foto de Monicaaaaa aaa: https://www.pexels.com/es-es/foto/mujer-romantico-curva-curvar-7218408/



Nunca la mar engaña al marinero.
Calma o brava, es sincera.

La ola no miente:
cuando envuelve con su húmedo abrazo
es persistente.

El remolino
arrastra al frenesí,
al incierto azar.

Solo los osados
saben tergiversar las palabras,
omitir el detalle
y enterrar la verdad ajena.

El cobarde no escucha:
es Narciso.

Desde la cúspide, desde la nube,
no brilla la generosidad.
Los sentimientos
se imponen a la dura realidad,
vasta, de acero,
que nos alza del suelo
y confunde lealtad con lo eterno.

La mentira vence a Dios
e impone el infierno:
ese destierro que cancela.

La verdad no es absoluta,
solo Dios lo es.
Los narcisos son niños grandes,
cronistas miopes,
empeñados en esparcir la deyección
y comulgar con ruedas de molino.

Mi verdad es la verdad.
La tuya, guárdatela.



 

12 octubre 2016

Sistémico








Lene e inmaterial es el veneno de la insana vesania
deslizado en mil ideas, delineando la furia en una vasta 
línea de fatalidad que percibe iglesias en la cúspide del cielo.

Sacrílegos juntan las palmas y el verbo expele un salmo íntimo. 
Ahoga la falsa ventura anunciada por el lóbrego ángel de la noche.
El Cielo, in illo témpore, trazó falsos astros 
y rugieron gañidos los númenes.

Si Berkeley resucitara elevaría un altar ideal y empírico
donde tapar piadosamente, con flores marchitas, la oquedad
de cada mechón, con aritmética y álgebra, trasplantado
igual que el jardinero diligente  
ordena en las macetas finitos cepellones.

Es lo que tiene cultivar la puna. 
Hay espíritus que son puro barbecho.


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Imagen generada por IA de Google Gémini No hay prisa, solo tiempo, como el tiempo de la flor. Un día el cielo recordará las manos. "...

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