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07 abril 2016

Las partículas de Dios






Ella debiera leer a Leibniz

abriendo las ventanas de sus mónadas

al amor que es un dios aniquilado.

 

En cada trasquilón

de su corto hemisferio

hay un yogui famélico levitando

en el lóbrego tinte de la noche.

 

Ella arranca mechón tan disconforme,

espera averiar ese vínculo estéril 

haciendo composible lo humano y lo divino.

 

Atajó con siniestra mano

de su lacio cabello pelluzgones;

cicatriza en amoniaco los aromas.

 

Su mejor de los mundos es gustar

con el disgusto del desprecio 

engatusada en agrio vilipendio

(creó su dios un soplo de marido beodo).

 

Su mundo mira su rostro divino 

que se refleja en un vitral, 

escribiendo torcido el destino de su hija

dispersa en polvo de estrellas.

 

Universo insensato perfumado

con humo de incienso.

Hay charlatanes

vendiendo loción posafeitado 

al rasurado desamor.

 




31 julio 2015

El barro en los pies

photo credit: mitos via photopin (license)


(Poema inspirado en Pies en el Barro de Juan Cabezuelo)




Polvo somos buscado, 
nos convertimos en polvo,
en polvo descubierto 
antes que nazca y en cualquier portal 
barro obtenido, polvo 
en cualquier recodo enamorado,
en cualquier barra, 
en cualquier cita.

Somos cenizas 
sobre cenizas, 
como el Mayor Tom 
de vuelta de la ciénaga 
de la heroína 
quien alucina en su propio fango.

Nos moldeamos en arcilla 
para acabar siendo 
comida para gusanos 
o reliquia en el nicho.

Polvazo, polvareda, 
polvo menudo de talco perfuma
las heces que dejamos tirando la cadena.

Expiamos la culpa, 
se atraganta el último trago.

Somos barro que se reencarna 
en polvo de estrellas,
en el arrobamiento perpetuo
enajenados estamos de barro 
de la cabeza a los pies
provocando cataclismos, 
poniendo nuestro retrato
bocabajo quemados 
en dulce vino ensimismado,
tirando cubos de heces 
desde nuestra torre de marfil
a los viandantes.
 
Somos Segismundo 
creando estercoleros
de karma que embadurna 
las calles cerrando el círculo.

Somos Onán 
llenos de légamo 
eyaculando los gritos
y nos tragamos la ciénaga de los silencios 
masturbados y sin flema.

Nos gusta complacernos 
pisando charcos,
pisando pies, 
dejando huellas de deyección
y mascando el tabaco de las buenas acciones.

Somos peores que canes,
ellos dejan meadas y se marchan.

Plantamos el rosal con hez hedionda, 
sacudimos el barro en nuestros pies.



                Julio 2015-Octubre 2024








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