Igual que las palabras
hay distancias que hablan,
sin que las vocales
crucen el tiempo,
sin que los espacios
encierren consonantes llenas.
Las palabras que
nos ponen el espejo,
sin más,
un reflejo:
esa dura distancia
que nunca se acorta.
Una palmera abre sus brazos, quieta protege a sus hijas. Una farola apagada, un silencio amortiguado por los pájaros, un mediodía que no se ...