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Alauda

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06 agosto 2024

La rueda

photo credit: oriol04 via photopin cc


La mala conciencia es excusa pueril.
No me afecta.

Quedaron atrás los abriles
sin indulgencia con quien milagrea.

No hay condescendencia
con el que sube sin subir,
con el que platica sin dialogar,
con el que desalienta al navegante,
con el que tira por la borda mi paciencia.

Si vuelan, no se estrellen.
No les deseo mal.

Mis ojos son indiferencia cruel.
Silencio, esquivez, 
sonrisa encendida o apagada.
Mueca.

A veces fiamos al impostor.
Cada elección es otra rueda
dando vueltas.

¿Quién ensalma heridas nunca abiertas?




12 octubre 2016

Sistémico








Lene e inmaterial es el veneno de la insana vesania
deslizado en mil ideas, delineando la furia en una vasta 
línea de fatalidad que percibe iglesias en la cúspide del cielo.

Sacrílegos juntan las palmas y el verbo expele un salmo íntimo. 
Ahoga la falsa ventura anunciada por el lóbrego ángel de la noche.
El Cielo, in illo témpore, trazó falsos astros 
y rugieron gañidos los númenes.

Si Berkeley resucitara elevaría un altar ideal y empírico
donde tapar piadosamente, con flores marchitas, la oquedad
de cada mechón, con aritmética y álgebra, trasplantado
igual que el jardinero diligente  
ordena en las macetas finitos cepellones.

Es lo que tiene cultivar la puna. 
Hay espíritus que son puro barbecho.


13 agosto 2016

Homicidas







Dios con sus manos el cuello infeliz apretuja

del ahogado. Se mofan los niños

ante el Creador tan jubilosos y apilados.

Con sus ojos se hienden entre el crimen,

dibujan garabatos con las muecas

de sus labios. Sacrifican en sus risas

su infame y vanidosa rectitud.


Corren jocosos. Desvelan los párvulos

el evangelio de los hechos consumados,

delinean sus brazos mil cabriolas,

su oportuno alborozo patalean 

y sus padres los absuelven

de temprana indignidad.


Dios ascendió del infierno,

Iracundo obturó la esperanza,

su infinita 

gloria el sagrado calvario esputó 

y el degollado cordero baló 

en éxtasis,

regurgitando sus entrañas 

de la buena nueva en la ágora.


Dios aprieta, 

ahoga y sacrifica a su embustera creación,

congregada y homicida, 

cómplice de divina iniquidad 

por los siglos de los siglos.



31 julio 2015

El barro en los pies

photo credit: mitos via photopin (license)


(Poema inspirado en Pies en el Barro de Juan Cabezuelo)




Polvo somos buscado, 
nos convertimos en polvo,
en polvo descubierto 
antes que nazca y en cualquier portal 
barro obtenido, polvo 
en cualquier recodo enamorado,
en cualquier barra, 
en cualquier cita.

Somos cenizas 
sobre cenizas, 
como el Mayor Tom 
de vuelta de la ciénaga 
de la heroína 
quien alucina en su propio fango.

Nos moldeamos en arcilla 
para acabar siendo 
comida para gusanos 
o reliquia en el nicho.

Polvazo, polvareda, 
polvo menudo de talco perfuma
las heces que dejamos tirando la cadena.

Expiamos la culpa, 
se atraganta el último trago.

Somos barro que se reencarna 
en polvo de estrellas,
en el arrobamiento perpetuo
enajenados estamos de barro 
de la cabeza a los pies
provocando cataclismos, 
poniendo nuestro retrato
bocabajo quemados 
en dulce vino ensimismado,
tirando cubos de heces 
desde nuestra torre de marfil
a los viandantes.
 
Somos Segismundo 
creando estercoleros
de karma que embadurna 
las calles cerrando el círculo.

Somos Onán 
llenos de légamo 
eyaculando los gritos
y nos tragamos la ciénaga de los silencios 
masturbados y sin flema.

Nos gusta complacernos 
pisando charcos,
pisando pies, 
dejando huellas de deyección
y mascando el tabaco de las buenas acciones.

Somos peores que canes,
ellos dejan meadas y se marchan.

Plantamos el rosal con hez hedionda, 
sacudimos el barro en nuestros pies.



                Julio 2015-Octubre 2024








08 febrero 2015

Enredando


photo credit: Sculptures via photopin (license)




El día es gris,
chirría haciendo daño la persiana del bar.

Nadie se desayuna un café con leche, 
una porra y la portada del periódico 
de letras negras que manchan.

Hiela el cielo gris y se esconden las palomas
en los huecos de las terrazas
huyendo de la noche y de ti.

Vas y vienes con la madeja entre las manos
enredando caracoles en tu lacio pelo, 
mientras con la mirada rezas 
a tu dios que silencia las gargantas. 

Por el día salió una luz al mundo, 
mundo en que a lo suyo deambula cada cual.

Mientras caracoleas tu cabello
envuelvo en un pedazo de papel 
en blanco mi veneno y sueño que trepo la cuesta 
de enero y borro mis yermos sueños de febrero.



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