Es cobijo la noche
de las almas borrosas
que deambulan torcidas,
sepultadas en fosal de marasmo.
Miran fanales satisfechos
con goma que se masca
y se escupe con desprecio de la abulia.
Ululan mostrando su
plumaje
con
un iPhone en
la mano
aburriendo a las pavas chicas
que, sin abrevadero,
no tienen donde colgar los bolsos
de mercadillo de domingo.
Ellas no celebran misa;
ellos comulgan
al dios de los gentiles.
Sus zapatos torcidos en la losa
son garabatos,
puertas giratorias sin eje,
que alargan las noches de octubre
rondando en la nada
sin nada en los bolsillos...
y el buche vacío.

Genial amigo, volviste!!! me alegró ver tu nombre...........besitos
ResponderEliminar