Lóbrega es la noche
cerrada que examina,
que atribula con la sombra
difumando el perfil.
Tirana inflige
la ausencia de la luna
y del titilar de las estrellas.
Nos lleva al pozo del silencio,
de lo sordo del eco que rebota
en las rocas,
en el aire,
devolviéndonos la bruma.