Escaleras interminables,
sitios enfrontados como un tren,
mordiscos y pellizcos
por faltar al trabajo.
Iba rápido,
construía aquello
mientras soñaba.
Una certeza,
una voz que no salía.
Amenazaron con despedirme.
Me fui.
La luna se mece en su cuna. La estrella canta. El labio arrulla. Duerme. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-2026. Todos los derec...
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