Escaleras interminables,
sitios enfrontados como un tren,
mordiscos y pellizcos
por faltar al trabajo.
Iba rápido,
construía aquello
mientras soñaba.
Una certeza,
una voz que no salía.
Amenazaron con despedirme.
Me fui.
Vence el sueño, se orilla a ese borde que todo difumina. Puede la noche al verbo, al silencio, al gesto del beso. Llega tardío con esa pron...
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