Dios se hizo pústula
y esculpió el aliento con sus manos.
Dios bajó del Cielo
y pintó de nubes la perpetua edad.
Dios legó en la orilla
la mortalidad que baña nuestros pasos
y donó la vejez a lo efímero.
Dios se mofó de nosotros
y pasó de largo dejando la tormenta.
Dios se fue
y murió en nuestro intelecto,
su herencia es una torre de babel
donde nadie entiende a nadie.
Dios ascendió a su nube gris
y rezumó la lluvia ácida
que abrasa eterna
las finitas almas.
Deshojó el amor
en mil embustes.
siempre es un placer volver a saber de ti, hermano,te echaba de menos
ResponderEliminarMuchas gracias Juan.
EliminarCuanto dolor dejó, como éste poema que nos brindas hoy.
ResponderEliminarMe inundó de tristeza, no es para menos.
Permíteme decir, que no creo en doctrinas.
Besos, Joan.
No hay doctrina en estos versos, tan solo el triste devenir.
EliminarBesos, Yayone
Me alegra verte de nuevo :)
ResponderEliminarBesos, Joan
Y a mí Flora.
EliminarBesos
Bienvenido de nuevo , un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias María del Carmen. Un abrazo.
EliminarSencillamente genial!!! Un abrazo Joan.
ResponderEliminarMuchas gracias Marina. Un abrazo.
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