Llevo yo el desconcierto a todas partes.
Son tus palabras duras e inflexibles,
no se llenan con ellas mis bolsillos.
Libo aliento del aire y no regala
tu verbo la sonada melodía,
sin pentagramas ni corcheas. Miras
sin la sonrisa mejor de tus soles
y me siento el peor de los mortales.
¿Tiene márgenes, agrio amor, tu orilla?
Traigo yo el desconcierto en mis espaldas,
una laude que encorva mis sentidos,
que dobla mi espinazo tan quebrado
sin entender la estela que dejó
tu mirada. Señal que nunca es nada,
igual que rígida noche sin luna,
sin estrellas. Vacío firmamento
que donas tú: lo mucho que es la nada.
¿Fluyen los ríos cadentes y nítidos?
Si asoma blanco el lirio se marchita
en la tierra sin clara luz que aviste,
sin el mimo del aire, sin sentir
los caricias que halagan las abejas.
Tus palabras se llenan con excusas,
pesan en mi conciencia como laudas.
Julio 2014-Noviembre 2024