Ilumina la luna tu prestancia,
da Selene su alabanza.
Aun su luz que engalana tu semblante,
alejas toda esperanza.
En la noche ahogada en tu sonrisa
durmieron las nubes del cielo,
de donde vienes no hay ni se verá alegría.
Rasga allí la noche su velo.
En el hoy de la senda que transitas
quedará, con el paso de tus huellas,
ese molde sutil y delicado.
Tu destino abrirá exquisitamente
un camino de rosas amapolas
y fragantes celindas con su aroma.