Olas como alondras entre espuma vuelan
estáticas, lívidas. Nívea espuma emergiendo
rizando nada anodina.
Nada sola ensimismada
como un álamo
de enigmática figura inerme.
El álamo erguido
mira al Cielo.
Él pío impetrante,
ávido de Dios,
de larga vida arraigado en fértil tierra.
Verdes hojas, altos brazos,
quedas vigías, edénica actitud
invoca la vía señalada;
senda trazada en sus troncos.