Fotografía: https://farm6.staticflickr.com/5262/5607850885_8f239b82ec.jpg
Circe me dio la pócima indulgente,
ella tuvo piedad de mis insomnios,
de mi loca cabeza que buscaba
un muro donde poder estampar
mi inteligencia. La sabia hechicera
me estimuló a que nunca regalara
albor a la pared de mi través;
a la que siempre quita más que da,
a la que siempre nunca, nunca, está.
Igual que sopla el viento viene y va.
Con su brebaje cuento cada noche
pasar la primavera y la otoñada.
¿No era Caos el Huevo primordial?
¿Daba cuerda al reloj el dios del Tiempo?
Era fugada mi tiempo en la cerca
como el granizo frío hiriente cuando
golpea fuerte la cáscara huera
(incuba de aire corrientes que soplan
y llevan tristes lejos estos versos).
El enorme animal que me sacude
la conciencia se agrada, solo pasa
entre verjas que cercan sinrazón
obsequiando sus vueltas cien y mil,
mientras la roca se afirma en la tierra
y aguijonea culpa en las pupilas.
Es gelidez lo que antes fue festín
(dejan al anfitrión los comensales,
salen so la moldura de la puerta).
Roba tiempo el reloj, los sueños sueños
son, lo demás, ya diluvie ya salga
el Sol, es una estéril impotencia.
Julio 2014-Noviembre 2024