Imagen de Anders Mejlvang en Pixabay
La sonrisa el infierno te legó,
a cada instante yo me lloraba condenado.
Sumido en pensamientos me hundí en la realidad,
hendido como un junco doblando el lomo al viento,
al viento del silencio que tan lejos me llevaba,
lejos de mi, de nadie más, tan lejos.