Imagen de Gunboat_Willie en Pixabay
La noche se hace eterna,
eterna como un dios
que con barro ha creado
la imagen de si mismo
y un festín, un banquete,
de estética belleza,
de insaciables manjares,
de vida que trasciende
la muerte prometida.
La muerte llega en vida
con flores de silencio,
con la cierta mentira,
con los deseos incumplidos,
con la cancelación
por muchos ejercida.
Como una flor marchita,
convertida en abono
que la tierra alimenta
y la lluvia la riega,
de frutos que trascienden
estaciones de la existencia,
andan pasos la senda,
la senda de la vida.