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01 mayo 2015

No pasan hambre los cuervos









Negros cuervos se ciernen con su luto   
volando desde el cielo del vacío,
en infierno cocinan largo ayuno,
vuelan alígeros su largo hastío.

Arrancan con sus picos las raíces,
picotean maíces mientras roban
vigilantes, con sendos negros ojos,
los perojos menudos del peral.

¡Hambre! ¡Hambre!

Quiero comer, madre.

Los niños sueñan con los arvejales.

Negro cuervo sin hambre ni avatares,
sin aprender abecés e integrales,
con buche lleno y brillantes collares.

¡Hambre! ¡Hambre!

Hambre que solo digiere los sueños
arrastrando la suela en yermo suelo.

El hambre sueña rollos y arequipa.
Los niños sueñan jamar los trigales.

El cuervo hambrea tan vaciada tripa.
Cuervo que se atraganta en su saliva,
la alborada ha engullido con la brisa.

Hambre obsequiado por los cuervos negros.
Regurgitan maná con buches llenos.



            Mayo 2015-Octubre 2024







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