El frío día
viste un ropaje
de melodía
con su desidia.
En su paraje
es cadenciosa,
lenta se mueve,
baila y se agita
en su relieve.
Siempre conmueve
la flor marchita.
Perdió la lozanía,
sucumbió a la escarcha
sin sus pétalos, sin el tallo tierno,
flor ajada en invierno
que clavó la cuchilla fría de archa,
con gélida destral y antipatía,
la álgida maestría.
Flor renacida en primavera vera,
al azul pareciera que se uniera
con su vivo color y galanteo.
Bonita camarera, de porte caballera,
campanilla tan vera con sutil contoneo.
Pétrea flor, farol
frío, su témpano amerita Sol.
Luz y calor verdecerán la vida
y luz será lucida.
Alma aguerrida que luchó bravísima,
que renace ardentísima.
La flor marchita,
la álgida maestría,
campanilla tan vera que renace ardentísima.