Lame glauco roce de hojas mi cabeza,
cuelgan de frágiles ramas verdes
como la aceituna.
Al borde de la vacía carretera
se asoman, sencillas, las luces del Alba.
Níveos disciernen algodones
y se posan en los edificios;
duermen en ellos los sueños y los días.
Llevo llenos yo de nada los bolsillos
y las rosas en mis manos sin espinas.
Siento la brisa süave
que me acompaña apacible en mi camino;
colores y ambrosía regalan las endrinas.
Puesta está mi vista
en un verde vasto prado
que espera la miel de tu sonrisa;
caravanas metálicas pasan tan cerca y sus luces.
¿Qué tan extraña melaza tiene lo más complicado?
¿Porqué alimenta tanto las almas lo sencillo?
Sembrando se prenda cada paso en nuestras cortas vistas,
atrás dejamos tanto lo sórdido y lo oscuro.
Tus soleadas pestañas por delante
me trazan la sencillez de tu mirada.
Agosto 2014-Septiembre 2024