¿Quién es el que en sueños me desvela?
Es ávido, combo y es extremo a conciencia,
rompe el aullido dócil, estulto ser dolido,
llevando huero aquello que ansía el penitente.
Vanidad de ser como Dios y ser perdonado.
Luego del tercio día
volver del Tártaro y ser ambrosía.
Desde el mármol donde escribo
laudes sin fin encomiándote, miro y te digo:
- Sí, aspiro a la nada en algo.
- ¿En qué?
- Entre tus piernas.
LA DESDICHA
No querría salir
aunque un viento helado
me hiriera por dentro.
En tu bilis guardaría
el tarro y la pringue,
tus esencias,
y mis muchos abriles
abrirían la alacena.
Higos, dátiles,
rojo y verde
melón de Argel.
Mi desdicha
se pinta
de azul, de rosa
y de violeta.
Hay naranjas
y limones,
fresas,
chocolate
y mortadela.
LA
DESPEDIDA
Lo sé.
No lo sabrás
por mí
si opto
por liberarte
sin odiarte
ni idiotarte.
Consagra el cáliz tales dones.
Hiel acibarada
que amarga
amaneceres de ocasos,
y diluye lo azul
en blancos algodones
que pesan y caen.
¡Ay!, sigo sin ver París,
Nunca moró Roma en ti.
En tu ventana nunca estuvo Roma,
ni París.
Soy la libre nao
que a la deriva
besa la sal
y arroja peces
por la borda.