Centenares se agolpan en riberas
tintadas de arrebol las amapolas,
su desdén ha mutado en dulces olas.
Da su céfiro gratas primaveras.
Con donaire y pasión se contonean,
acarician el viento en aleluyas
hurtándonos las almas que hacen suyas.
Con el aire desnudas se pompean.
Incólume observando su primor,
declama mi mudez su realeza.
Delicias alimentan su candor.
Tan frágil y galante es su belleza
arrebolada de Sol. Y tan grácil
tímida es su beldad hecha tan fácil.