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24 agosto 2016

Alegoría







Si hubiera de definir el silencio,
recurriría a la alegoría de tu figura.

Si hubiera de acotar las horas,
lo haría mudo para ser testimonio
de la sonrisa que nunca me dedicas.

Si hubiera de elegir,
me quedaría a orillas del mar
oliendo olas cegado por lo imponderable.

Si hubiera de volver del revés
el mundo, haría un barco
de papel donde arrojaría la indiferencia.

Si hubiera de saltar desde lo alto,
me apartaría para volver a ser mecido entre las olas.

Si hubiera un tiempo nuestro,
sabría que no desperté de un sueño roto.

Si hubiera querido olvidar,
pintaría de noche las ventanas.

Si hubiera de mirar atrás, me negaría
y seguiría dibujando huellas en la arena.

Si pudiera pintar tus labios,
me sumergiría en lo vasto de nombre.




Un liso y largo silencio



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El viento vira, 
cincela un nuevo rizo en la marea, 
leve guante acaricia de soslayo 
la arboleda y rechinan 
mil hervores chocando en la rompiente.


La vista se vuelve cansada 
al mar inquieto 
de obsesiva cadencia, 
se atisba con el trazo la frontera
del horizonte con las nubes.

Sobre las olas se dibuja el Sol 
en tatuaje de luz.
Puntillosos luceros van y vienen, 
titilan, se muestran, se esconden, 
reiterando con baile tan sutil 
su leve timidez.

El alma se ha hecho fuerte con la mar 
y se sumerge la memoria.
Se esfumó en un silencio largo y liso.









13 agosto 2016

Homicidas







Dios con sus manos el cuello infeliz apretuja

del ahogado. Se mofan los niños

ante el Creador tan jubilosos y apilados.

Con sus ojos se hienden entre el crimen,

dibujan garabatos con las muecas

de sus labios. Sacrifican en sus risas

su infame y vanidosa rectitud.


Corren jocosos. Desvelan los párvulos

el evangelio de los hechos consumados,

delinean sus brazos mil cabriolas,

su oportuno alborozo patalean 

y sus padres los absuelven

de temprana indignidad.


Dios ascendió del infierno,

Iracundo obturó la esperanza,

su infinita 

gloria el sagrado calvario esputó 

y el degollado cordero baló 

en éxtasis,

regurgitando sus entrañas 

de la buena nueva en la ágora.


Dios aprieta, 

ahoga y sacrifica a su embustera creación,

congregada y homicida, 

cómplice de divina iniquidad 

por los siglos de los siglos.



10 agosto 2016

Su sutil mimo










Suavemente se desliza

cubriendo la orilla la ola,

el sol mi faz arrebola

y mis ojos hipnotiza.

Siento la piel que se eriza

por la brisa que me envuelve

sintiendo que al fin me absuelve

de la noche y de su sombra.

Su 
mimo sutil me asombra

y al calmo mar me devuelve.






05 agosto 2016

El divino destino






Dios se hizo pústula

y esculpió el aliento con sus manos.



Dios bajó del Cielo

y pintó de nubes la perpetua edad.



Dios legó en la orilla

la mortalidad que baña nuestros pasos

y donó la vejez a lo efímero.



Dios se mofó de nosotros

y pasó de largo dejando la tormenta.



Dios se fue

y murió en nuestro intelecto,

su herencia es una torre de babel

donde nadie entiende a nadie.



Dios ascendió a su nube gris

y rezumó la lluvia ácida

que abrasa eterna

las finitas almas.



Deshojó el amor
 
en mil embustes.




Una vanidad que se esfuma







Se deslizan 
calmas las velas  
en la mar serena y lanzan 
las redes a sus olas.

La aura levita y ecos de caracola 
se mezclan con las luces primeras del día 
que irrumpe, entre espuma y arena.
 
Como un manto de granito
a la lenta existencia me agarro.

En la cripta candado venció la inocencia
que como la ola se ahoga en la orilla.

Conjeturo dejar de respirar 
como el hundido navío y marcharme 
encontrando en la sima mi puerto.

Se esfuma el tiempo al igual que un susurro
y mis dedos amarran del aire
una humarada que se desvanece

Prendo en silencio un último cigarro, 
lejos de aquella mesana me guía el destino.






Confieso

"Apolo en el Parnaso con sus musas" de Rafael Sanzio.     Confieso que alguien sabe tocar las teclas y encender alarmas. Siempre ...