11 junio 2014

SIN MÁS: MI BARRIO, LOS MUNDIALES Y LA CEGUERA


I heard Ramona sing
And I heard everything
The speed they're traveling
They are the only thing
Ramona

I heard Ramona sing-Frank Black


Hay que hacer cosas. El desayuno. La cama. Hay que ducharse. Ya compré el libro de Poesía. Incluso he tuiteado mi nueva adquisición. He de ir a La Paz. Estaré toda la mañana.

Escucho hablar a los gorriones. Murmullos de personas se distorsionan. Un repartidor mueve cajas. Uno de los autobuses de la EMT pasa a unos metros.

Han dejado de conversar los gorriones. Las personas del bar están animadas. Mañana vuelve la droga de los Mundiales. Ya hace cuatro años de los últimos. Los de la Roja. Aún recuerdo como volaban objetos e improperios hacia el astro portugués en aquel bar. Había una pantalla muy grande y Cristiano Ronaldo la ocupaba, como el Rey abdicante en la Caja Tonta el día de Nochebuena. Me reí mucho.

Hace años que no veo un partido de fútbol. Ayer alguien exigía a los futbolistas españoles del Mundial que dieran sus primas para los comedores escolares. Ahora la Revolución consiste en poner papas y arroz a los niños. A los niños que pasan hambre. Ayer también, no recuerdo que Círculo de Podemos, propuso que la Sanidad Española costeara la medicina alternativa. Ahora tendremos pádel y reiki en los servicios públicos. En Valencia a los niños de Quinto (no me aclaro con la Primaria y la Secundaria) aprenderán Cultura Valenciana. Bandas de Música y demás.

En Valencia están revolucionados a ritmo de dolçaina i tabalet. Allí siempre brilla el Sol. Hay mucho sinvergüenza al Sol o a la sombra.

El Barrio del Pilar es un bullicio. Ora alegre ora exultante. Cada cual va a la suya. Ayer quería salir del vagón del metro y la gente estaba petrificada sin dejarnos pasar. Ya nadie se muestra educado. Solo unos pocos. El otro día un crio (no tendría más de cuatro años), me “agredió” en un ascensor. Su madre estaba presente. Hube de sonreír. En silencio intenté acordarme de su extensa parentela.

Los críos se comportan como lo hacen sus padres. Cada vez lo tengo más claro. Si el progenitor sonríe, la criatura sonreirá. Si el progenitor llora, el infante estará triste. Lo que se educa en los recreos de los colegios son palabrotas. Amén de secretos de adultos, mitos y Radio Macuto.

Muchos padres se desentienden de su prole. Para eso, educar, están los maestros. Y si el maestro castiga al niño por ser un insolente o ser un pequeño dictador, se le da un par de hostias al docente. Como poco. Algunos padres deberían ser reeducados. A otros deberían quitarles la custodia de sus hijos. A otros deberían premiarlos. Estos son cada vez menos.

Acabo de llegar de La Paz. Casi cuatro horas allí metido. Algo pasa con la Sanidad. No es normal que perdamos tanto tiempo en pasillos, preguntando de aquí para allá, aburriéndonos viendo gente, batas, camillas y enfermedades pasar. ¿Alguien se ha percatado que pasamos en las consultas años a lo largo de nuestras vidas? Bienaventurados los sanos, ellos no tendrán que esperar una eternidad para que luego los despachen igual que como vinimos: enfermos. Enfermos de la tos, del riñón, del corazón o de amor.

Seré positivo. He acabado de leer El Reclamo, de Raúl del Pozo. El libro tiene muchas cuentas pendientes. Un personaje (anarquista por más señas) bebía Anís del Mono porque en la botella había una imagen de Darwin. Igual que Lady Stardust. Sin tinieblas no hay dicha que valga. La ceguera es lo que tiene.


I Heard Ramona Sing - Frank Black