Archivo del blog

Alauda

04 mayo 2017

Lo soportable







Soportable es la pesadez 
del ser y el estar.

Las horas no son eternas,
dejarán de visitarme las mañanas,
llegará ese negro día con la noche
que cierre mis ojos en lívido velo.

Es soportable, sí, que yo ese día
me iré sin despedirme,
sin molestar a nadie con mis prisas,
sin la lenta agonía de vivir
esperando la muerte.

Es soportable
olvidar lo que nunca quisiera recordar,
y echar de mi vida tantas anécdotas
que se tornaron desvaríos.

Es soportable ver languidecerse
la belleza que fui
(es una flor ajada en el estiércol 
de recuerdos). Es una bendición
decirte, amor, adiós sin despedirme.




09 diciembre 2016

Esa ingrata realidad







La noche inunda cada día
y solemne Selene 
se engalana con los astros.

Cierra la certeza la celeste bóveda
y fuera de ella está lo inmenso inabarcable.

El silencio de la sombra es un ladrido 
hondo, mudo, incomprensible
y como afónico eco orate rebota con un muro.

Nada es infinito, 
ni siquiera la cerca del vacío.
Cualquier día dirán que somos estrellas
brillando en el cielo.
Es ingenuo.

El hombre necesita la metáfora
que vista de poesía la ingrata realidad.




18 noviembre 2016

El Parque







Nunca a sentarme en el parque 
volví en el albor,
anunciando tu figura, 
presagiando que concedes 
tu bálsamo al acanto.

La fontana dejé con sus niños adustos
donde acordes riman hilas 
del agua cristalina.  

No volveré a soñar contigo, 
cuando el Sol del porvenir 
entre las tilias se cuele 
y el sombrío follaje
se mezcle con tus huellas.

Te has quedado allí sentada 
mientras trinan arpados los pardales.

Peinas tu melena suavemente 
y meditas pensamientos.






12 octubre 2016

Sistémico








Lene e inmaterial es el veneno de la insana vesania
deslizado en mil ideas, delineando la furia en una vasta 
línea de fatalidad que percibe iglesias en la cúspide del cielo.

Sacrílegos juntan las palmas y el verbo expele un salmo íntimo. 
Ahoga la falsa ventura anunciada por el lóbrego ángel de la noche.
El Cielo, in illo témpore, trazó falsos astros 
y rugieron gañidos los númenes.

Si Berkeley resucitara elevaría un altar ideal y empírico
donde tapar piadosamente, con flores marchitas, la oquedad
de cada mechón, con aritmética y álgebra, trasplantado
igual que el jardinero diligente  
ordena en las macetas finitos cepellones.

Es lo que tiene cultivar la puna. 
Hay espíritus que son puro barbecho.


24 agosto 2016

Alegoría







Si hubiera de definir el silencio
recurriría a la alegoría de tu figura.

Si hubiera de acotar las horas
lo haría mudo para ser testimonio
de la sonrisa que nunca me dedicas.

Si hubiera de elegir
me quedaría a orillas del mar
oliendo olas cegado por lo imponderable.

Si hubiera de volver del revés
el mundo, haría un barco
de papel donde arrojaría la indiferencia.

Si hubiera de saltar desde lo alto
me apartaría para volver a ser mecido entre las olas.

Si hubiera un tiempo nuestro
sabría que no desperté de un sueño roto.

Si hubiera querido olvidar
pintaría de noche las ventanas.

Si hubiera de mirar atrás me negaría
y seguiría dibujando huellas en la arena.

Si pudiera pintar tus labios
me sumergiría en lo vasto de tu nombre.




Un liso y largo silencio



Designed by Freepik





El viento vira, 
cincela un nuevo rizo en la marea, 
su leve guante acaricia de soslayo 
la arboleda y rechinan mil hervores 
chocando en la rompiente.

La vista se vuelve cansada 
al mar inquieto 
de obsesiva cadencia, se atisba 
con su trazo la frontera
del horizonte con las nubes.

Sobre las olas se dibuja el Sol 
tatuándome su luz.
Puntillosos luceros van y vienen, 
titilan, se muestran, se esconden, 
reiterando con baile tan sutil 
su leve timidez.

El alma se ha hecho fuerte con la mar 
y se sumerge la memoria.
Se esfumó en un silencio largo y liso.








13 agosto 2016

Homicidas







Dios con sus manos el cuello infeliz apretuja

del ahogado. Se mofan los niños

ante el Creador tan jubilosos y apilados.

Con sus ojos se hienden entre el crimen,

dibujan garabatos con las muecas

de sus labios. Sacrifican en sus risas

su infame y vanidosa rectitud.


Corren jocosos. Desvelan los párvulos

el evangelio de los hechos consumados,

delinean sus brazos mil cabriolas,

su oportuno alborozo patalean 

y sus padres los absuelven

de temprana indignidad.


Dios ascendió del infierno,

Iracundo obturó la esperanza,

su infinita 

gloria el sagrado calvario esputó 

y el degollado cordero baló 

en éxtasis,

regurgitando sus entrañas 

de la buena nueva en la ágora.


Dios aprieta, 

ahoga y sacrifica a su embustera creación,

congregada y homicida, 

cómplice de divina iniquidad 

por los siglos de los siglos.



10 agosto 2016

Su sutil mimo










Suavemente se desliza

cubriendo la orilla la ola,

el sol mi faz arrebola

y mis ojos hipnotiza.

Siento la piel que se eriza

por la brisa que me envuelve

sintiendo que al fin me absuelve

de la noche y de su sombra.

Su 
mimo sutil me asombra

y al calmo mar me devuelve.






05 agosto 2016

El divino destino






Dios se hizo pústula

y esculpió el aliento con sus manos.



Dios bajó del Cielo

y pintó de nubes la perpetua edad.



Dios legó en la orilla

la mortalidad que baña nuestros pasos

y donó la vejez a lo efímero.



Dios se mofó de nosotros

y pasó de largo dejando la tormenta.



Dios se fue

y murió en nuestro intelecto,

su herencia es una torre de Babel

donde nadie entiende a nadie.



Dios ascendió a su nube gris

y rezumó la lluvia ácida

que abrasa eterna

las finitas almas.



Deshojó el amor
 
en mil embustes.




Una vanidad que se esfuma







Se deslizan 
calmas las velas  
en la mar serena y lanzan 
las redes a sus olas.

La aura levita y ecos de caracola 
se mezclan con las luces primeras del día 
que irrumpe, entre espuma y arena.
 
Como un manto de granito
a la lenta existencia me agarro.

En la cripta candado venció la inocencia
que como la ola se ahoga en la orilla.

Conjeturo dejar de respirar 
como el hundido navío y marcharme 
encontrando en la sima mi puerto.

Se esfuma el tiempo al igual que un susurro
y mis dedos amarran del aire
una humarada que se desvanece.

Prendo en silencio un último cigarro, 
lejos de aquella mesana me guía el destino.






20 julio 2016

Fantasmas de Madrid



“No hay fantasma ni espectro que no desaparezca al conjuro de una buena tranca” Padre Feijoo


“-No se espante ni piense que soy un fantasma. Si me considera un aparecido, puede estar seguro que no es más que una jugarreta de su fantasía. Después de todo, ¿qué es un fantasma? Vamos, déme una definición. Demuéstreme, por deducción o inducción, la posibilidad de un espectro. ¿En qué relación se encuentran una aparición semejante y el espíritu? Digo espíritu y nada más que espíritu.
Y a continuación el fantasma se enfrascó en un análisis del espíritu, citó la Crítica de la razón pura, de Kant, segunda parte, tomo segundo, capítulo tercero, amontonó los silogismos y acabó con la conclusión lógica de que él no era un aparecido.
Durante este tiempo, un sudor frío bañaba mi espalda, mis dientes castañeaban como dos castañuelas, mientras aprobaba vivamente, temblando como una hoja, todos los dichos de aquel fantasma que negaba la existencia de los fantasmas.
Finalmente, con un gesto habitual, introdujo la mano en su bolsillo para sacar el reloj.
En su lugar sacó un puñado de bullentes gusanos. Al darse cuenta de su error, los volvió a introducir en su bolsillo con ansiosa prisa, mientras se volvía a repertir:
“El espíritu es el principio...”
Un reloj dio la una de la madrugada y el fantasma desapareció.”


Heirinch Heine, “El doctor Saul Asher”.


Estas líneas no pretenden hacer una genealogía de los fantasmas ni de los espectros, tampoco es una crítica o transducción del ebook de Villarrubia, sino una humilde reseña como lector de “Fantasmas de Madrid” de Arturo Villarrubia.

Habría que poner como antecedente que el autor es un fotógrafo, un observador cualificado que gusta de captar los momentos, las imágenes e, incluso, los estados de ánimo. Pero que nadie se lleve a engaño: nunca Arturo ha tomado fotos de fantasmas y de espectros. Y no por una cuestión escéptica ante el fenómeno, sino porque no se puede captar, a mi juicio, la imagen de lo que no existe.

Arturo es un buen retratista y un buen número de premios avalan sus operaciones con la cámara, su conocimiento de la técnica, un sentido innato por el buen gusto y una actitud disciplinada hacia la técnica fotográfica.

Y como madrileño que ejerce como tal ha escrito sobre un tema universal, pero centrado en Madrid, que tiene su origen en la mitología cuando el fantasma de Enkidú se aparece a Gilgamesh. 

Ya tendríamos, pues, una primera definición del vocablo fantasma como aparición. Pues es sobre las apariciones de lo que habla el ebook de Villarrubia y, en concreto, sobre los fantasmas de la Capital de España.

Villarrubia selecciona unas cuantas historias del folklore madrileño y que llegan hasta casi a finales del Siglo XX. No es una muestra exhaustiva pero si reconocible, objetiva y representativa de unos acontecimientos que con el paso del tiempo van perdiendo fuelle, actualidad. Y resulta extraño el desconocimiento de los fantasmas patrios en una sociedad donde el espiritualismo tiene un sólido encaje entre el común; ¿acaso alguien duda o desconoce de/el sentido que tiene llevar flores a los difuntos?

La creencia o la fe en la otra vida es la base - o el esqueleto - de la creencia en los fantasmas y en los espectros. Ya los romanos (de quienes somos descendientes) discernían entre espíritus buenos (los de los antepasados, manes) y espíritus malos (almas de los hombres malvados, larvae), y así hasta hoy la literatura nos lega infinidad de relatos, historias y narraciones al respecto.

Arturo nos presenta doce historias de fantasmas que así nos prologa:


“...encontrareis amores prohibidos, venganzas sobrenaturales y espectros de ultratumba. Hablaremos del origen de la frase “De Madrid al cielo”, de la triste suerte de la viuda del Capitán Zapata y la no menos triste suerte que la imaginación popular atribuyo a los Marqueses de Linares, de fantasmas que vuelven de la tumba para una última noche de amor y de perros fieles que siguen protegiendo a su amo más allá de la tumba.”


Pero que nadie se lleve a engaño, Villarrubia nos habla de dichas historias desde un escepticismo a lo Richard Wiseman y con cierta chulería irónica. Y como muestra de ello nos dice Villarrubia en una de esas historias: 


“¿Dama misteriosa de esbelto talle, que se mueve sola por sitios no recomendables y horas intempestivas? Magnifico ¿Extraño silencio y mirada fantasmal? Nadie es perfecto y eso son asuntos personales ¿Compañía extraña y poco recomendable, posiblemente un diablo? No hay que juzgar a nadie a la ligera y tendría que ver vuesa merced algunas de las damas y caballeros que son aclamados en esta nuestra Villa y Corte…

¿Es fea? Pies para que os quiero si no es para correr.

Habrá sin duda quien considere semejante descripción de la psicología masculina todo menos fantástico y no le faltará razón.”


Lo que resulta, a mi parecer, fundamental es la puesta en un contexto de dichas historias, ya en su momento en la historia, ya en el espacio urbano, y aquí es obligado recordar un titulo del mismo autor: Postales desde Oporto, donde las isologías con Fantasmas de Madrid son más que evidentes tanto en la estructura como en el desarrollo narrativo.

No querría dejar pasar una mención obligada, al hilo de lo anteriormente expresado, a un llamado experimento de disonancia efectuado en la Escuela Politécnica Federal de Lausana que nos explica estos fenómenos. No en vano Richard Wiseman que ha experimentado, a su vez, estas realidades concluye que los lugares sobrenaturales existen aunque no los fantasmas de los que se cuenta que allí habitan.

Cierto es que hay quien avala la existencia de dichas aparentes materialidades...






Entrada destacada

Bajo el manto de la luna

Dunas alisadas: Imagen generada por IA Miro maravillado tu figura que tiene la blancura de la nieve,  tan absorto contemplo tu relieve con a...

Entrada destacada