Buscar en este blog

18 noviembre 2016

El Parque







Nunca a sentarme en el parque volví en el albor,
anunciando tu figura, presagiando que concedes 
tu bálsamo al acanto.

La fontana dejé con sus niños adustos
- acordes riman hilas del agua cristalina -.  

No volveré a soñar contigo, cuando el Sol del porvenir 
entre las tilias se cuele y el sombrío follaje
se mezcle con tus huellas.

Te has quedado allí sentada 
mientras trinan arpados los pardales.

Peinas tu melena suavemente y meditas pensamientos.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Santa posada

  ¿Qué harías mi Dios de mi, pobre mortal indefenso, que todo lo que yo pienso  sé que me aleja de ti? Que si bien nunca sentí  yo tener tu ...