Me ha tendido y cubierto con palabras tranquilas,
Me ha ungido con la sangre que une en la distancia,
Hoy hubiera ido a dejar lágrimas,
El día es gris,
chirría la persiana del bar.
Se esconden las palomas
en los huecos de las terrazas.
Enredas caracoles en tu pelo,
mientras con la mirada rezas
al dios que silencia las gargantas.
Mientras envuelvo
en un pedazo de papel
en blanco mi veneno
y sueño que trepo la cuesta
de enero
y borro mis sueños
de febrero.
Rasgó el aire la voz,
la mirada, el pensamiento.
Un trueno me golpeó,
me despertó
y mil flechas de relámpago
atravesaron el vacío.
Mi alma se veía atrincherarse,
evitando el círculo que no se cierra.
Un eco hizo el granito arena,
un duro acero ciñó mi mente.
Flotaba témpano a la deriva.
Y cada noche soñé despierto,
escribiendo un episodio contigo
en el libro en blanco que nunca leerás.
Pasó la nube en el cielo. Pasó el cielo en la noche. Pasó la noche en la luna. Pasó la luna en la tristeza. "© Joan Francesc Vivancos G...