Huele la noche a primavera,
a dulce que atempera el frío
que se tapa en las camas
con ropa de abrigo.
Huele el invierno que se acaba
a algo nuevo
que no puede decir la garganta.
Duerme el día con sus sombras
mientras la luna,
en lleno,
refleja un sol que no descansa.
Cruzo las piernas,
pulso las teclas con los dedos.