Una palmera
abre sus brazos,
quieta
protege a sus hijas.
Una farola apagada,
un silencio
amortiguado por los pájaros,
un mediodía que no se acaba.
Mi hermana cocina.
Yo escucho.
Una sonrisa, la palabra, un abrazo, una mano con otra mano, un paseo. Una distancia, muchas. Fue mucho, no todo. Aun así, te sigo adorando. ...