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Alauda

03 enero 2026

Dama de hielo y horarios





Te adornas con frío mármol,
con hielo blanco en la mirada
y contagias el invierno
con cada palabra dada.

Como una estatua caminas
al cielo raso empinada
y negras nubes se muestran
con franqueza descarada.

Mantienes recia esa pose
cuando guardas la posada,
repartiendo los horarios
nunca pareces cansada.

Desenvuelves con soltura
cada cama asignada,
hospedando a los viajantes
en su estancia separada.

Solo poco sonríes
—y se vuelve bocanada—
de un calor que no confiesas
al quebrarse la jornada.



   

01 enero 2026

Catorce días (revisado)

Imagen de PxHere




Entre olas de un mar sin fin,

sin orilla,

sin lacia espuma peinando la arena,

me debato en el ir y el venir.


El cielo, plomizo y sin nubes, 

no regala su lluvia esquiva 

ni bautiza la caricia de la brisa.


Navego sin rumbo, atado por la pena,

sin la roca o rompiente donde acabe

esta travesía sin puerto y sin vela.


Sin la luz de tu sol, 

sin del alba el lucero,

te confesé mi amor 

y mi cautivo deseo.




"© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de estos versos sin autorización expresa del autor."

31 diciembre 2025

Miércoles (revisado)

Fotografía: https://www.meteored.cl/noticias/actualidad/todo-lo-que-debes-saber-sobre-el-equinoccio-de-otono-y-algo-mas-chile.html




Confieso que el verano me disgusta; 

me inclino a la otoñada declinante 

que acorta la jornada con su tajo 

y viste el camino de hojarasca.


Aconsejo los llantos de la lluvia, 

que me empapan con el agua de la nube, 

absolviendo en su bautismo mis pecados, 

y al ocaso me sumerjo en su fe.


Me motivo con los grises de los cielos, 

lejos de gentílicas mareas de las playas 

que se pintan con colores de sombrillas 

y toallas que se arrugan en la arena.


Solo considero del estío los albores: 

el aire que respiro amabilísimo, 

la noche que se amanta con la brisa.


Las jornadas del otoño las añoro, 

embriagado en los olores de la tierra, 

y alejado del calor que me consume.




"© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de estos versos sin autorización expresa del autor."

30 diciembre 2025

Como un pez (revisado)


El Cantar de los Cantares 
citas
muda,
muy adentro.

El grano rosa palpita,
áspero y dulce,
en tu roja granada,
convocando el sabor de la playa
y al molusco en la roca,
como un pescador con su salabre
presto a dar la extrema unción
que acaba en degradación.

Es el ciclo:
nacer, amar,
callar, gritar
y, remando, morir.

Antes que el cuerpo se irán:
ideas, sueños,
pensamientos, sentimientos,
tu recuerdo,
la memoria.

Memoria que hacia ti se inclina
y aún me distrae,
obsesa por buscarte
en el aire,
en el suelo,
en el jardín,
en el estanque,
en el vasto firmamento,
en la acera,
en la orilla del mar,
mar en el que me adentro.

Nado con las olas,
me acerco a la roca
buscando tu aliento.

Entre cuerpos que yacen
o caminan por la orilla,
en la arena y en el mar,
busco
y no te encuentro.

Mis plegarias
son campanadas a muerto.






27 diciembre 2025

Lluvia en tarde de domingo

Imagen de desEYEns en Freepik





Llueve 

de manera cadenciosa, 

con un breve tintineo 

que reitera su timbre trepidante

y se expande en un eco que se corta.


Llueve. El pájaro no canta 

y la nube, estática, 

regala la lágrima que se resbala.


Llueve, acabándose el otoño 

como un bautismo de pólvora y de sangre. 


Llueve y deja de llover. 

La Virgen de la Cueva, 

icono encerrado en el granito, 

se deshace con esta lluvia fría y terca.


Llueve, y en mi recuerdo 

habita un ángel que lloraba 

a las puertas del invierno.






24 diciembre 2025

Hurí (revisado)

https://es.pinterest.com/pin/681099143683219026/






¡Ay, con hermosa hurí soñé soñando!

Entre sus brazos un eterno canto, 

sonoro, vibrante como un colibrí.

Soñé que en el Parnaso me perdí. 


En el Oráculo de Delfos

buscaba poesía con náyades y musas,

buscaba aprender de las Pitias.


Todavía soñando desperté; 

reparé que sin Musas, 

sin náyades y sin pitonisas 

Parnaso no sería 

y, en cambio, 

con bellas columnas, 

¿era Partenón? Sí.

Concluí que llegué en un mal momento; 

noté un perfume, el templo ardía.


Ardía el blanco mármol; 

¡Qué vals atroz, qué vil minué! 

Ese fuego abrasante 

al jónico mármol ahumó,

al blanco Partenón.

Ardía todo en rededor, 

la colgante glicinia se quemó, 

se quemaron jarales, se quemaron las flores.

Huyendo del incendio corrí, corrí, corrí.


A tierra de creyentes arribé; 

igual que el Cid llegó a Madrid, 

llegué portando mi estandarte 

con mano en alto sin la flor de lis, 

en la torre blandiendo fino estoque 

portaba yo bellísimo pendón.

¡Qué singular belleza en donde me hospedase! 

¡Qué bellos los adornos!

Aquí se alza un carísimo ornamento, 

con luces y zafiros ricamente adornado, 

de albo y rubro pintado cual faro de Espartel.


No era Parnaso, era Edén.

En el alminar de índigos manises,

áureo tejado, pérsicas alfombras, 

y el jade de la China 

de verde fulgurante, de verde más limón, 

aspiro incienso de mandarina.


¡Ay, con hermosa hurí soñé soñando! 

Entre sus brazos un eterno canto, 

sonoro, vibrante como un colibrí.


En la Yanna, bellísimo Edén, 

—donde goza el mumín—, 

me aúpo fiel al séptimo nivel.

Allí moraron Adán y Eva; 

por la poma mordida desterrados, 

cosa que no, no es baladí.

Para mi no existe el miedo, tengo la flor, 

el capullito de alhelí.

No tengo tristezas, 

poseo el tesoro del Olonés. 

En mi blanca guayabera 

pende la cruz de San Andrés.

El humo de mi habano 

perfuma Oriflame Amber.

Danza la hurí 

-azafrán de Sierra Nevada-

aromada de Armaf. 

Allí nunca volví, 

a la Sierra de Baza, 

a tan bello jardín.

Al jardín de violetas, de amapolas y rosas, 

de cimbalarias, velloritas y gladiolos, 

yo volví porque antes me fui. 

Me fui en pos de un tesoro 

que encontré en sus luceros tan hermosos.

En linfa pura cristalina 

se lava el cabello la hurí, 

en las curvas de sus senos 

geometría aprendí.

De atildada escultura 

el maná sin saciarme bebía, 

nunca quedaba colmado 

de rica ambrosía; 

comía en sus manos 

el rico maní, 

y de sus caros los labios 

con rico caqui me nutría.


¡Ay, con hermosa hurí soñé soñando!

Entre sus brazos un eterno canto, 

sonoro, vibrante como un colibrí.






21 diciembre 2025

Los pesos del amor III

Foto de djovan en Pixnio




Cuan pesada carga 

es mantener los cielos.

Sobre mis espaldas

sostengo el firmamento.


Castigada el alma

que sustenta el cuerpo,

ha sido castigada

por un dios cruento.


Cuan pesada carga

es escribir el cuento

de la flor deshojada

por el crudo invierno.


La primavera olvidada

en el sueño eterno

busca la dulce morada

que recorre el pensamiento.


Cuan pesada carga

en no tener más tiempo,

la vela que se apaga

soplada por el viento.


Si nada importa nada

que acabe este adviento

de la rama deshojada

por el pronto invierno.




20 diciembre 2025

Los pesos del amor II

Imagen de djovan en Pixnio




¿Qué no es el amor sino un subterfugio

donde se esconde el deseo,

una trampa de cobardes

o el festín del vulgo que yace 

complacido y satisfecho?


Es una excusa, un leitmotiv

que encierra la verdad  

que nos enseña el relojero;

no es más preciso quien ama

y es amado, solamente está cansado.


Cansado del reloj que da vueltas

sobre si mismo cada día,

despertando con la misma persona,

con el mismo aliento mentolado

después del desayuno,

las mismas prisas para huir al trabajo,

la reiterada rutina al verse

pensando en otros al consumar las desdichas,

mientras los cuerpos sudorosos

no encuentran a su alma gemela.


Es el amor una convención

que nos mantiene tontos,

tontos y enamorados como Narciso,

mirándonos en el espejo del otro.





19 diciembre 2025

Los pesos del amor

Foto de djovan en Pixnio




Es agotador amar,

amar a la persona equivocada

con la lluvia cayéndose

sobre las lágrimas de Hiblis.


Es agotador querer

sin amor que recibir,

como un traspiés que sube el risco

sin una mano amable

que amortigüe la caída.


Es agotador ver crecer la flor

desde el mas pequeño tallo

indemne al paso de los días

y al frío de la sombra de la noche,

y verla arrancanda por otros,

sonriendo, desgajada de raíz.


Es agotador olvidar

pues también pesa el olvido

que llena la mochila del fracaso.


El amor es un niño que llora

porque nadie le presta su atención

y que se ríe de nosotros

al salirse con la suya.




18 diciembre 2025

El silencio de la noche

Foto por waleed AHMAD en Freeimages.com




La noche es un manto que se extiende

y calla las voces azules del alma,

me mira meciéndose sola,

ríe los pasos que doy

por bosques de brunos rosales

con dulces espinas que besan

de púrpura besos y lame la herida.


Selene susurra un silencio que expande,

y canda mi boca y conversa conmigo

con eco mudo, con eco,

eco que luce la sombra

con capa de estrellas que nunca titilan

estrechándose el camino.




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