El verano me disgusta;
me inclino a la otoñada
que acorta la jornada
y se viste de hojarasca.
Prefiero el llanto de la lluvia
absolviendo los pecados
y el ocaso.
Quiero los grises de los cielos,
lejos de las playas
con colores de sombrillas
y toallas que se arrugan en la arena.
Añoro el otoño,
embriagado
en los olores
de la tierra,
y alejado
del calor
que me consume.
"© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de estos versos sin autorización expresa del autor."

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