Foto de Hristo Fidanov en Pexels
El frío de la noche es la morada,
es lugar donde el cuerpo se relaja
y el alma que escapa, busca la alhaja
que ofrecer a la luna en su posada.
Selene agradecida, engalanada,
se columpia con baile que no ataja,
se mece muy contenta y no se baja,
con el blanco vaivén contoneada.
Titilante centellea una estrella
y la luna la mira bondadosa
regalando la luz que se destella.
Así la estrella brilla más hermosa;
acompaña a la luna aún más bella
con estrofas y versos que le glosa.
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