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04 enero 2026

Dama de hielo y horarios





Te adornas con frío mármol,

hielo blanco en la mirada,

contagias el invierno

con cada palabra dada.


Como estatua caminas

sobre el aire de la casa,

y el techo inclina su sombra

si tu voz se adelgaza.


Mantienes firme la pose

mientras marcas la jornada,

repartiendo los horarios;

dictas sentencia callada.


Observo desde la grieta

del silencio que nos ata;

sé del fuego que no dices,

del temblor que no se trata.


Solo poco sonríes

—y se vuelve bocanada—

de un calor que no confiesas

al quebrarse la jornada.


   

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