con abrazo de alientos;
mas no era el mío.
Yo, estrella lejana.
Imagen generada por IA de Google Gémini
Perfumado en olor
de mandarina,
entre flores de jazmín
se ensimismó;
se sonrojó con el arrebol
de la granada.
La alondra se ha ido
tras un velo negro;
con la brisa fría
va pintando el cielo
de un color antiguo,
con vestido nuevo.
Con ella se apaga el fuego,
se ha marchado con la luna
a un nido nuevo.
Imagen de Djovan en Pixnio
Topetan los espejos contra el suelo
y estallan en esquirlas de cristales,
con salvaje fragor de vendavales
hiriendo a contrapelo todo anhelo.
Caía de mi rostro el negro velo
mientras perdía todos los modales;
con púrpura que brota en los costales
mi faz esclarecía el agrio ocelo.
Punzaban mis vocales aguijones,
un río desbordaba consonantes
llevándome cautivo en la corriente.
Perdí de los estribos sus aciones,
y al fin me desnudé de las cargantes
miserias que me herían agriamente.
Es persistente el deseo de aquello que no se tiene,
como una puerta sin pomo
que se abre o se cierra
sin saber que es puerta.
Persiste el deseo de lo que no se tendrá:
solo se quiere lo que falta,
como una sombra
buscando la luz.
Te adornas con frío mármol,
con hielo blanco en la mirada
y contagias el invierno
con cada palabra dada.
Como una estatua caminas
al cielo raso empinada
y negras nubes se muestran
con franqueza descarada.
Mantienes recia esa pose
cuando guardas la posada,
repartiendo los horarios
nunca pareces cansada.
Solo poco sonríes
—y se vuelve bocanada—
de un calor que no confiesas
al quebrarse la jornada.
Imagen generada por IA de Google Gémini Con la amapola— se estira el arcoíris, el mirlo canta. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 201...