Imagen de Ottó en Pixabay
Confieso que la oscuridad me absorbe,
me abraza, me conmueve.
La sombra de la noche me quiere;
yo también la quiero.
Mientras duermen
enciendo la vela
y el humo de incienso;
no quiero verlos.
solo a la noche
que me atrapa con su seda negra.
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