Hay un vórtice
que se despliega
a lo ancho de la sala,
en esa pared
que hace de espejo
del ansiado perfil.
Se escurre el pensamiento
en la palabra,
en el gesto,
en el dibujo donde acaba la espalda;
y la voz se dispara
con un tiro
que no siempre es certero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario